Como esa primera estrella que aparece al anochecer y convierte la negra oscuridad en un lienzo brillante.
Palabras cálidas como el sol de invierno, que curan heridas profundas en el alma. Una sinfonía de sensaciones en tu latir cerca de mi oído, que se torna en una leve canción que recojo en una partitura partida en dos.
Creas burbujas que me aíslan del mundo gris que me espera fuera de tu habitación y tu fuego aviva la poca chispa que aún queda en mi podrido corazón.
Quiero leerte despacio, pasar mis manos por tus páginas y descubrir que te hace parecer el primer paso del camino que bifurcaste.
Mientras el miedo desaparece, dejame descansar entre las brasas de tu piel
No hay comentarios:
Publicar un comentario