Soledad. Esa vieja amiga que a todos nos ha visitado alguna que otra vez.
No se bien que querrá esta vez de mi, pero la siento cerca de mi piel.
Cada una de mis lágrimas grita su nombre y cuando me quedo dormida notó su fría mano rozando mi mejilla.
De nuevo, eres lo único que me queda.
Es triste poder afirmar que la soledad será lo único en la vida que nunca se apartará de tu lado.
